CES DENUNCIA QUE LOS EMPRESARIOS Y AUTÓNOMOS SALMANTINOS “ESTÁN YA CON LA SOGA AL CUELLO”

Los datos del mercado laboral confirman la profunda recesión que afronta la economía salmantina. Según los datos publicados hoy por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, Salamanca cierra el mes de febrero con 4.010 parados más que hace un año, alcanzando la cifra total de 26.670 desempleados.

La Confederación Empresarios de Salamanca (CES) reconoce que la tercera ola de la pandemia provocada por el coronavirus “ha cercenado las expectativas de recuperación que tenían los empresarios y autónomos salmantinos”. El avance de la incidencia en Salamanca ha traído nuevas restricciones y condicionantes “que han acabado minando la confianza de nuestro tejido económico”. “Hay sectores tremendamente afectados por las restricciones, que necesitan un plan de rescate urgente”, recalca CES, “y si no se atiende una situación que es coyuntural acabará convirtiéndose en una crisis estructural y las consecuencias socioeconómicas serán irreversibles”.

Ante esta situación tan vulnerable, el presidente de CES, José Vicente Martín Galeano, alerta de que durante el año 2020 cientos de empresas salmantinas se quedaron por el camino y en la actualidad muchas más están en riesgo de desaparecer, con la consiguiente destrucción de empleo que ello ocasionaría. “Los empresarios y autónomos salmantinos están ya con la soga al cuello”, lamenta. Por tanto, ahora, más que nunca, son necesarios mecanismos para seguir apoyando y garantizar la supervivencia de las empresas. “La recuperación y reconstrucción de la actividad productiva debe ser un objetivo común y primordial de todas las instituciones y agentes”, subraya.

CES reclama al Gobierno “medidas más ambiciosas que ayuden a las empresas, pymes y autónomos a recuperarse del coronavirus y, por ende, a mantener y generar puestos de trabajo, que son los que ahora están en la cuerda floja y penden de un finísimo hilo”. Defiende que “el mercado laboral debe seguir siendo prioritario para la política económica en España. Las empresas están viviendo una fase crítica. Necesitamos que se genere confianza y un entorno de seguridad, que es lo que el tejido empresarial necesita, y se elijan las herramientas adecuadas para fomentar el crecimiento y la competitividad de nuestra economía. Si no, esto será la ruina para muchos negocios”.